Desenmarañando mis marañas….

Estoy molesta conmigo misma, por dejar que conversaciones que juzgo como superficiales alteren mi paz. Y claro, está ese ego mío tratando volverlo todo trascendente y a la vez tratando de defenderse yo no sé de qué. Frustrada, porque llegó una comentarista, tan intensa como yo, a decir cuales eran las intenciones de mi publicación y yo, cerrada como tantas veces, buscando mil maneras de decir cuales eran y no eran y no eran mis intenciones, sin cambiar la frase confusa.
En la entrada sobre la moda, a la que le incluí una aclaración recientemente, esa mujer entró a defender que la mujer “sí debe arreglarse”. Yo traté de muchas maneras explicar que ese no era el tema de la publicación. Nunca quise dar a entender que la mujer fuese imperfecta, ni que quien se “arregla” se considere a si misma imperfecta. Nunca fue esa la intención de mi publicación. Acepto que en las palabras que usé para redactar podría interpretarse algo distinto. Tal como yo veo las cosas, mi intención jamás fue dar juicios sobre si está bien o mal maquillarse, ponerse bonita, hacerse un cirugía estética o cualquier otra forma de “arreglo”. ¡Tengo un mamoplastia de aumento! ¿¡Quien soy yo para juzgar!? Y, no, no supe aclarar lo que quería y no quería decir. Quizá porque mi expectativa era que las personas hubiesen leido la publicación del blog completa o porque para mí era claro que mi problema era con la palabra “arreglo” y no con el acto de acicalarse. Quizás porque me puse a la defensiva desde la primera frase en que dijo que estaba de acuerdo en la comodidad de no arreglarse y quedarse en la casa, y yo pensé “y ésta…. a qué viene a mi muro a decir que yo dije lo que no dije”, y luego lanza el “tan divina” que intepreté en tono condescendiente y que hubiera dejado pasar si no hubiera añadido un “y volviendo al tema en cuestión” a tratar un tema que, para mí, y a pesar de mi redacción, nunca fue la cuestión. Y muy tarde releí mi blog para aclarar mis palabras. Mi interés nunca fue el debate. ¿Desde cuando mis pensamientos sobre mi misma estan abiertos a debate? Pues la repuesta obvia es, si no lo están ¿para qué los publico?
La verdad me vale mierda el concepto de la moda, que si hay distintos, que si no. Que si la mujer se depila que si no, que si se demora una hora en la mañana maquillándose. Es un tema tan personal. Para mí lo importante es un descubrimiento reciente de saber que aún soy bonita, perfecta tal como soy, que hoy puedo mirarme al espejo y gustarme y no tener que maltratarme para encajar en un ideal de belleza que no comparto. Es mi visión. No me interesa lo que haga cada mujer con su cuerpo o con su vida. En absoluto me interesa que las demás mujeres piensen o hagan lo mismo que yo. Publico estos temas porque mi experiencia personal puede ayudar a otras personas a ver las cosas de otra manera, a aumentar la libertad de actuar, completamente opuesta a la actitud moralizante de esto está bien y esto está mal. Y dos amigas me dijeron que mi publicación las ayudó a verse de otra manera.
No entiendo qué de lo que dije pudo dar a entender que yo acepté que la mujer “sí debe arreglarse” (o no) y que también trato de sugestionar a la mujer a lo que yo considero correcto. Supongo que es verdad que entendemos el mundo, no como es, sino como somos. Y, si alguien piensa que estoy diciendo que la mujer es imperfecta, o que la mujer que se “arregla” es porque se siente imperfecta, a pesar de que yo repita mil y mil veces que el tema sobre el que escribí no es si está bien o mal arreglarse. Debe haber un tema de ella relacionado. Así lo haya redactado mal, si yo digo que lo que quise decir fue otra cosa, que el tema de mi publicación era otro, ¿quien es un otro, cualquier otro, para creerse con autoridad moral de saber, mejor que yo, lo que yo quise decir? Esto me parece la arrogancia suprema. Y este tipo de arrogancia es un tema sensible en mí. He terminado relaciones de años por ello. Me dijeron: “Es que tu hiciste esto, porque sentiste esto, y pensaste esto otro.”. Afirmar, sin confirmarlo, qué es lo que yo siento, pienso, deseo o cualquier otro aspecto que corresponda a mi mundo interior es el peor desplante que una persona me puede hacer. Algo tendré que trabajar en el tema para que no me afecte tanto, en fin, es mí tema la sensibilidad ante tales afirmaciones.
Y entonces ¿porqué me hace tanto ruido? ¿porqué me justifico ante una extraña y ante mi misma? ¿Porqué sigo invirtiendo energías en esta conversación en la que es obvio que ella habla de naranjas y yo de manzanas y ella sigue con el tema de que su color es este y no aquel y yo sigo con mi tema que no hablaba del color? ¿Para qué me desgasto? ¿Qué quiero demostrar? ¿Porqué me pongo en rol de víctima a defender mi muro capa y espada? Y quiero observarme aquí en esta molestia y en esta incomodidad. Observar a la Mónica evitadora de conflictos meterse en conflictos intrascendentes, en peleas de egos, principalmente propios.
¿Que me contradigo? Casi con seguridad así es. Casi siempre mi razón para escribir es porque estoy en una contradicción interna y escribir es mi manera de desenmarañar la maraña. Y muchas veces mis marañas son de tal magnitud que al escribir solo logro encontrar los extremos. Obviamente eso se refleja aquí.

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3 thoughts on “Desenmarañando mis marañas….

  1. Hola 🙂

    Primero que todo, pos decirte que si tenés un blog para contarnos a todos lo que pasa por tu mente y corazón, es porque sí te interesa que nosotros opinemos aquí -y en el FB- lo que queramos; así que ninguno de los debates que tengas por estos medios son “superficiales”. ¿Por qué no lo son? Pues precisamente porque tú vas a descubrir algo en ti, y de eso se trata tu Aprender a Quererme: conocerte para amarte, y conocerte a través de lo que sienten y piensan los demás: no todo puede ser introspección pura.

    El tema de la moda lo enfocas desde tu punto de vista, pero tal vez quien más ama a los demás es porque primero se quiere a sí mismo: es alguien que se preocupa por una buena alimentación, sueño reparador, trabajo gratificante, deporte y ejercicio para fortalecer su físico, comunicación con su dios personal para su espíritu… y ese amor propio también le genera ganas para “arreglarse” (y no tomarlo por el lado de estar dañada la persona) sino que somos seres humanos que nos gusta vernos bien, y que la gente se sienta a gusto con nuestro buen gusto al maquillarnos y vestirnos…

    Yo no me pongo vestidos de marca, no compro cosas caras, ni nada por el estilo, pero seguro sí me arreglo el par de pelos que quedan en mi calva, limpio mi cara de vellos indeseados, uso ropa de tipo occidental tradicional (porque no es que use tampoco vestimenta indígena ceremonial, y eso que lo indio se me nota a leguas!); y soy capaz de voltear la cabeza si pasa una mujer elegante y hermosa, que se “arregló” tal vez para sí misma, pero causó impacto también en mí.

    Cuando uno se “enfrasca” en un diálogo lo hace por dos razones: primero para dar y sostener un punto de vista con argumentos, y segundo para tratar de convencer al otro que puede estar equivocado. Si hubiese otra razón, seguro NO sería un diálogo sino una pelea. Y lo más interesante que debes notar es la aparición de las diferentes máscaras a lo largo del debate: explicadora, conciliadora, retadora, argumentadora, y hasta la que se da por vencida… Es para lo que sirve hablar: para sentir cómo nos comportamos, para aprender de ello, para tener mejores estrategias en el futuro cuando estemos cara a cara con nuestros hijos y guiarlos en un aprendizaje sobre cualquier tema: ¿cómo vamos a aprender a comunicarnos sin saber qué sucede cuando hablamos, cuando escuchamos, cuando el mensaje no se transmitió correctamente, cuando falló el canal, cuando no hay retroalimentación, cuando no hay acuerdo rápidamente?

    Si alguien me preguntara a mí, yo diría que la autora de este blog debería dialogar más con la gente: exponer sus ideas, generar controversia para que tenga una ganancia adicional y pueda confrontar sus “contradicciones internas” desde varios puntos de vista.

    Y, para finalizar, comentar que yo soy del tipo que NO le gusta chocar a cada rato: hay muchas entradas a este blog que no comento porque NO las comparto: porque no las entiendo desde la mirada de la artista; pero sí trato de apoyar las buenas ideas y los pensamientos chéveres que salen del corazón de esta autora, así que espero que recuerde que ella una vez dijo: “…viajo por lo positivo de mi vida/ viajo por lo desconocido/ sólo me dejo llevar…”

    Sé feliz con tus marañas, tal vez no sea difícil desenredarlas! 🙂

    • Gracias por tu comentario…. Recuerdo nuestros intecambios poéticos y no su contenido…. Gracias por recordármelo! Para mi es interesante ver este personaje, este que tanto niego que hay… Y ver como me enredo cuando hay conflicto…. O cuando hay desacuerdo… ¡Aparecen esos personajes negados! ¡Agradezco que salgan y a la vez me peleo! De eso se trata a consciencia para mi hoy, de ver qué me pasa cuando alguien no actúa de acuerdo a mis expectativas…. 🙂

  2. Pingback: Empatizar con «El Enemigo» | Aprender a Quererme

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