Terapias «Basadas en Evidencia»

Muchas veces «terapia basada en evidencia» puede ser poco más que una estrategia de mercadeo.
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«Basada en evidencia»:
– Es un término que en psicología con frecuencia se usa para designar que una terapia es de orientación distinta a la psicoterapia tradicional, sin que necesariamente haya estudios científicos que muestren sus beneficios a largo plazo o la percepción de bienestar por parte del cliente y receptor de la terapia.
– Los estudios que en teoría muestran «evidencia» con frecuencia basan su evidencia de eficacia con respecto a «no hacer nada» o a pseudoterapias diseñadas para el estudio en cuestión, no con respecto a terapias ya establecidas.
– Existe un «sesgo de publicación» donde los estudios que no muestran que la terapia en estudio sí es significativamente mejor que otras, el estudio no se publica, afectando los meta-análisis.

Un artículo de donde encontré esta información se refiere a terapias CBT. Creo que esto también ocurre en las intervenciones «para el autismo», la evidencia de la mayor efectividad de la terapia que presume ser «basada en evidencia» NO es superior cuando se compara a otras intervenciones.

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Adicionalmente no es suficiente que nos digan que una terapia es «científicamente probada» o «basada en evidencia». A veces quienes repiten insistentemente estas palabras «ciencia» y «evidencia», cuando se les pregunta qué es lo probado específicamente quedan en silencio, me dan un listado de Research Gate de todo lo que contiene la palabra ABA o me citan el estudio de Loovas de 1987 mostrando el cuestionable logro de «indistinguibilidad con pares» (y al tiempo separándose de sus métodos, o peor aún justificándolos). Y con respecto a ABA la respuesta es muy clara: La mayoría son casos, muchas veces puntuales (si, muchos casos puntuales) y reportados por quienes venden ABA, de que con el reforzadores «adecuados» una persona cambia comportamientos específicos. Esto no lo estoy cuestionando, y para mí no es evidencia de mucho. Si a una persona le dan una muestra de afecto (o de interés, o de conexión en sus términos) cuando se deja pinchar un dedo con una aguja y sólo cuando se deja pinchar el dedo con una aguja, muy probablemente con el tiempo aprenderá a dejarse pinchar. Y muchas veces queda a consideración de la familia qué es lo que debe aprender o desaprender la persona autista. Y si familia y equipo terapéutico no están entendiendo la perspectiva autista pueden entrenar a la persona autista a que pase por encima de sí misma por afecto o porque se le permitan aquello que disfruta (y que se le restringe hasta que logre lo que se propone como objetivo de terapia).

Yo, y muchas personas más, buscamos ir más allá en lo que se refiere a cualquier estudio sobre el autismo:

  • ¿Para qué se estudia esto?
  • ¿Qué es lo que se intenta lograr y por qué?
  • ¿Existen problemas éticos con respecto a estos propósitos, o los medios por los cuales se intenta alcanzarlos?

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Para mí los estudios de eficacia en lograr un cambio comportamental no son una prueba suficiente de idoneidad, de bienestar a largo plazo, o de que el beneficio supere los riesgos (en especial porque tantas veces se busca enseñar obediencia incuestionable).

Además, para que una terapia sea «basada en evidencia» se requiere lo siguiente:

  • Experiencia clínica
  • Mejor evidencia actual
  • Perspectivas cliente / paciente

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Suponiendo que ABA cumple con los dos primeros puntos, el último punto sigue siendo un punto revisar con cautela. En los estudios sobre autismo históricamente, y con frecuencia aún hoy, se sigue considerando ÚNICAMENTE la perspectiva de familias EXCLUYENDO a quien es autista. Esto no pasa sólo con ABA sino con incontables estudios sobre medicamentos y sobre autismo en general. Y de ahí los enormes sesgos de interpretación hacia las personas autistas y el tan frecuente daño no intencional que se nos causa.

La supuesta «evidencia científica» no está exenta de estos sesgos. No caigamos en creer ingenuamente que todo lo que dice ser «ciencia» es incuestionablemente positivo.

[Descripción de la imagen: nube de palabras en fondo negro entre las que destacan las palabras «estudio» en color fucsia, «terapia» en color naranja y «ABA» en color verde]

Los misterios de la consciencia

El mundo quiere que seamos conscientes…
Muchas personas, familias y grupos sociales han creado un esquema de valores y de moralidad y nos invitan a cuestionar nuestras acciones y decisiones de vida.
Algunos intentan hacerlo a través de la agresión… Si no hacemos lo que nos indican nos matan o nos maltratan.
Otros intentan hacerlo a través de la exclusión… Nos dicen que si no hacemos lo que ellos consideran correcto no podemos ser parte de su selecto grupo…
Otros intentan hacerlo a través de la culpa. Nos cuestionan tipo ¿No te das cuenta del daño que causas al medio ambiente o a la sociedad?
Pero la consciencia es misteriosa y si empiezo a obligarme a hacer las cosas que me dicen sólo por hacer “lo correcto” muy probablemente estoy creando un nuevo introyecto en mí… Se crea una nueva polaridad entre aquel personaje que se cree dueño de la verdad y su opuesto. El “bueno” y el “malo”. Empiezo con aquella vieja manera de moverme en este mundo, los juicios. Y empiezo a negar todas las alternativas intermedias que en el fondo pueden ser más amorosas conmigo y con mi entorno.

Y eso es lo que hecho la mayor parte de mi vida. Y eso es lo que he descubierto que en mi vida no funciona.
Es que los caminos de la consciencia son misteriosos. Y lo que nos han enseñado como consciencia en el fondo no lo es….y en mi opinión la consciencia tradicional se parece a la sumisión. Porque es aceptar los valores de otros como propios… Y en cambio a mí me han servido otras herramientas.
Una es la teoría paradójica del cambio, porque mis mayores cambios han surgido, no del esfuerzo por cambiar, sino de la aceptación incondicional de esos personajes que soy, así no me gusten.
Otra es la creencia que todo es prefecto tal como es. La aceptación del momento presente. Soltar la creencia de que algo de mí o del mundo debería ser diferente.
El observarme, particularmente des las situaciones que me ponen incómoda. Revisar que siento, cuáles son mis necesidades insatisfechas, cuáles son mis creencias que me impiden fluir o pensar que las cosas deben ser diferentes.
La otra, que ha sido trascendental es mi experiencia en Río Abierto. Los grupos de trabajo sobre sí y el movimiento vital expresivo me invitan a explorar amorosamente y desde el baile aquellos personajes que soy y encontrar nuevos. Nuevas maneras, más auténticas y menos enjuiciadoras, para moverme en este mundo.

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