Yo, la activista pro-elección y la justicia

Llevo días interactuando con personas que se identifican como pro-vida. Y me es muy difícil la interacción, no logro “conectar” ni desde lo racional ni desde lo emocional y desde ahí me desgasto y me agoto. Entro en esa interacción aún sabiendo de antemano que el diálogo es casi inútil, más bien que rara vez se llega al diálogo. Y no se llega al diálogo porque de antemano me siento juzgada. Juzgada como “matabebés”, como “calenturienta”, como irresponsable, hasta como satánica. También juzgo, no lo niego, de fanatismo, de irracionalidad, de mojigatería a quienes se identifican como “pro-vida”.
En teoría, esta entrada no va sobre mi postura pro-elección, sino de un intento de “desenmarañar mis marañas” en un tema en que no logro evitar una postura rígida y apasionada aunque en lo personal no me afecte. (No logré que no fuera sobre mi postura, pero aprendí de justicia restaurativa 😂). Me mueve porque, como tantos otros temas lo considero un tema de “justicia social”. Voy sin embargo a expresar mi postura, quizás para soltar la necesidad de defenderme, para descargarme de ella.
Soy fervientemente pro-elección. No sé, y ya no sabré, si hubiera tenido un embarazo en un momento o condiciones no adecuadas o incómodas, si el aborto sería una opción para mi, creería que no. Sé que no me considero en posición de juzgar las elecciones sobre alguien más sobre el tema. Sé que influye en mi postura mi creencia de que la llegada de una persona al mundo idealmente debería ser desde el amor y deseo de maternar y no desde el deber y la obligación. Creo en el derecho a la vida y en el derecho a una vida digna.
Creo que si la postura “pro-vida” se tratara de proteger la vida:
  • Se evitarían fórmulas como la prohibición que se ha demostrado hace décadas que es ineficiente. Las diferencias entre tasas de aborto con prohibición y sin ella son mínimas.
  • Se promoverían fórmulas que sí han funcionado para reducir las tasas de aborto, como la educación sexual de calidad y el acceso sin restricciones a anticonceptivos, cosa que está presente en el activismo pro-elección y está ausente e incluso es rechazado por al menos un sector del activismo pro-nacimiento que pide que la educación sexual se imparta exclusivamente en casa.
  • No habría tanto énfasis en la vida sexual de la mujer que toma la decisión del aborto. Si “cerró las piernas” o no, sería irrelevante.
  • Se reconocería el problema de salud pública que son los abortos clandestinos. Hoy no se reconoce, en parte porque se cree quienes abortan “se lo merecen”.
  • No habría sectores “pro-vida” que a su vez son “pro-guerra”, “pro-pena de muerte”, “pro-muerte a quien es diferente”, entre otras posiciones pro muerte de seres humanos ya nacidos.
  • No me habrían deseado abortos, muerte y la muerte de mis hijos por mi postura.
  • No habría esa postura casi generalizada de causar daño, de que sufra quien no comparte sus “valores”.
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Y creo que la ley debería ser un tema de acuerdos, que nos tengan en cuenta a todos, para un mejor vivir. Me parecen interesantes los enfoques de justicia restaurativa y, para muchos delitos y conflictos, más coherente, efectiva y justa que la justicia retributiva/punitiva.
La evidencia actual indica que penalizar un comportamiento no necesariamente disminuye su incidencia. El penalizar un comportamiento no educa, mucho menos genera responsabilidad. No tengo evidencias de que los premios y castigos, parentales, humanos, legales, o divinos, nos hagan mejores seres humanos, ni ayuden a que la sociedad sea más justa. Las penas más duras NO se correlacionan con una disminución de el delito. Sé que por tradición se cree lo contrario.
Y mientras escribo reconozco que esta palabra, “justicia”, puede ser el centro de mi “maraña”. Y mis adolescentes me la reflejan a diario. Para ellos el “no es justo” está relacionado con la competencia, el “no es justo” frente a alguien más.
Y al escribir esto, veo que para mí, que desde la teoría reniego de la competencia, también lo es. “No es justo que las personas discas debamos esforzarnos más que quien no lo es”, expresado hace menos de un mes, ¿no?
Me cuesta mucho creer que sea “justo” que una niña violada en Ecuador tenga que llevar a término al bebé de su abusador. Creo que ese bebé difícilmente va a salir del ciclo de abuso que con frecuencia hay en las familias pues la mayor parte de abusos son en el seno de la familia. Creo que las personas que facilitan con sus tabúes que el abusador no sea denunciado son las mismas que obligan a niñas a parir, a poner en riesgo su vida y su futuro por el derecho a la vida (no necesariamente digna) de un embrión. Son las mismas que le arman tremendo escándalo al adolescente al que le encuentran condones o anticonceptivos. Siento mucha tristeza con esas situaciones, las juzgo injustas.
Para mí justicia es que tengamos acceso a los mismos derechos sin tener que hacer más esfuerzo que los demás. Lo que yo considero justicia no puede ser sádica ni vengativa.
Imagino que para quien es “pro-vida” también es cuestión de justicia. Que se está privando el derecho a la vida a un ser humano en formación. No creen justo que se interrumpa una vida inocente. Reconozco que si el embrión tuviera consciencia y socializacion en nuestra cultura quizás lo vería injusto. No lo sabremos. ¿Quizás tiene un estado de alma consiente y entiende más allá de nuestras restricciones humanas y sociales? No lo descarto. Veo mucho de proyección en los pro-vida y creo que puedo entender su indignación, quizás yo la si tuviera la (poca /parcializada / conspirativa ) información que suelen tener.
Y no entiendo como un castigo vaya a cambiar la situación. No entiendo como el maltrato al que son vulnerables quienes abortan va a cambiar la situación. No creo que el “hacer sentir mal para que se porte bien” funcione ni siquiera para personas adultas.

Yo quiero, quizás tanto como muchos “pro-vida”, que no haya abortos. Como trato de hacer en mi cotidianidad, trato de revisar el origen de un comportamiento antes de juzgarlo como bueno o malo, antes de “extinguirlo” con castigos y malos tratos. No es cuestión de prohibiciones, ni de leyes más estrictas. No conozco a quien quiera pasar por un aborto por capricho o irresponsabilidad. Es necesario estudiar qué hace que una persona que no quiere el embarazo lo evite y ahí hay mucho que revisar. Dificultades hay desde violencia de pareja, trabas de acceso, efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales, falta de educación sexual y mucho más. Las mujeres que recurren al aborto también son víctimas y necesitan ser escuchadas. Con la actitud actual, tantas veces vengativa y sádica, de quienes las juzgan creo que pocas vidas se salvan.

Fuentes :

https://www.guttmacher.org/fact-sheet/induced-abortion-worldwide

Tougher Sentences: The Key to Fighting Crime in Latin America?

[Descripción de la imagen : Balanza negra en fondo celeste y recuadro negro. En cada lado de la balanza dos muñequitos rojos. De uno de ellos sale un globo de diálogo que tiene dentro letras y símbolos en desorden. El globo llega más allá de la cabeza del otro muñequito.]

Imagen tomada de http://www.browndailyherald.com/2018/01/31/university-implements-restorative-justice-program/

Cómo NO cambiarás el mundo

Soy parte de varios grupos en redes sociales. Grupos de madres, grupos de autismo, grupos de crecimiento personal, grupos de alimentación sana, grupos de agricultura urbana, entre muchos otros.
En algunos de ellas participo activamente, en otros estoy explorando para aprender más sobre un tema. En la mayoría he encontrado, en un momento u otro, actitudes agresivas contra quienes toman decisiones diferentes a las del grupo o a una parte del grupo. Por hacer pública su opinión he visto insultos, amenazas, alertas sobre el castigo que caerá sobre otros por parte de una deidad. A mí incluso me han deseado la muerte de mis hijos. Lo más frecuente son simples insultos. Sé que mis opiniones de los temas pueden no ser populares. Aún así no busco insultar o menospreciar a nadie, sólo dar mi perspectiva del asunto. Quizás busco que vean alternativas, que alguien que me lee pueda ver una alternativa útil, práctica, sensata distinta a la posición tradicional. Rara vez el presentarme una opción como “la correcta” diciendo que la mía es “incorrecta” me ha hecho cambiar de opinión. Mucho menos cuando me insultan, me maltratan, me juzgan o me desean mal. Aún menos cuando me juzgan ya sea desde una perspectiva moral, ética o religiosa. Sólo logran que busque información para aferrarme a mi postura. Y quizás al buscar información por mi cuenta me permite encontrar una posición más conciliadora que mi posición del momento. Porque me gusta ser conciliadora. Y en ese caso me convence la información, no el ataque a mi posición. A veces no encuentro información que apoye mi posición. Y entonces me justifico, acepto que no es la mejor alternativa u no adopto la otra por algún “pero”. Porque el cambio no siempre viene por saber “lo correcto” , “lo responsable” o “lo amoroso”, o del esfuerzo por cambiar. Mucho menos del señalamiento o del maltrato que otros aplican en mí.
Sé que no todos responden como yo. Lo que creo es que debe ser similar la actitud respecto al rechazo. Habrá uno que otro “si, tienes razón”, creo yo la minoría. Por eso no creo que sea útil poner a un grupo en posición de víctima y otro en posición de villano. Por eso no creo que sea útil el bullying ni el antibullying. Dudo que el bullying a los bullies sea útil. Es más, creo que con frecuencia los abusadores lo son porque en un momento u otro de su vida han sido abusados y abusarlos sólo perpetúa el ciclo del abuso.
Creo que el cambio viene de entender mi necesidad cuando actuó de otra manera y soy amorosa con esa necesidad. Cuando otros son agresivos, violentos o amenazadores conmigo o con mi necesidad, esta se aferra, se fortalece. Si me descuido, me polarizo o me identifico con mis ideas.
Por eso creo que el rechazo a quien se porta mal no es útil ni efectivo. Y aún caigo mucho en esta dinámica. Sé que hay otras opciones, puedo poner límites, hacerme a un lado, pedir respeto para protegerme, para reconocer mi amor y valor hacia mi.
No es posible cambiar a otros desde el rechazo a ellos o sus ideas. No es posible cambiar el mundo desde el rechazo a quien piensa diferente. Podemos mostrar alternativas y ser convincentes al explicar por qué nos sirven. Y quizás sirvan a alguien como una opción que no habían explorado. Y, si no restamos valor a quien no piense igual, quizás nos escuche, quizás decida intentar actuar distinto, quizás.
Desde una posición distinta al amor al otro, a su actitud, así sea ilógica, irracional, inmoral, no es posible un cambio auténtico. Desde una actitud de desamor a nosotros mismos, incluyendo a nuestros monstruos reflejados en un otro, no creo que sea posible un cambio auténtico y perdurable.

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