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Autista cuestionando paradigmas

EMPODERAMIENTO: Discapacidad, terminología y eufemismos

#SoyDisca

Elijo la palabra DISCAPACIDAD como IDENTIDAD, en honor a la comunidad que me acogió y me dio herramientas para aceptarme.

Como comunidad somos personas discapacitadas por la sociedad, más nuestros obstáculos no son únicamente por la sociedad.

Yo no tengo capacidades diferentes, soy humana, habilidades diferentes tienen todas las personas, unas son buenas en matemáticas, otras para bailar, otras para escribir, etc. En cambio NO es una capacidad diferente tener visión doble, es una discapacidad.

Frases así se convierten muy fácilmente en eufemismos para hablar de discapacidad. Eufemismos que además no responsabilizan a la sociedad de la discapacitación que ejerce sobre nosotros. Casi que invitan a darnos una palmadita en la espalda y seguir de largo sin brindar accesos.

Hablar de discapacidad ES una conversación incómoda porque implica que vayas más allá de las palabras suavizantes y eufemismos y TE REVISES tu rol en la discapacitación de distintos grupos.

Y es una revisión que ojalá todos hiciéramos pues todos somos capacitistas en mayor o menor medida.

En los colectivos en los que trabajo, elegimos muy conscientes la palabra DISCAPACIDAD. Las alternativas que nos han querido ofrecer y hasta imponer no son afines a como percibimos la discapacidad en nuestro día a día, ni en nuestra naturaleza, ni en nuestra relación con el mundo. Habrá a quien les sirva, habrá a quien no. Habrá a quien hoy sí y mañana no.

A mí no me sirven esas palabras.

No me sirven palabras que borran a personas y comunidades que llevan décadas de lucha de justicia en discapacidad o justicia anti-capacitista.

No me sirven palabras que se limitan a hacernos ver “menos otros” en lugar de luchar por los derechos de todos los “otros”.

No me sirven palabras cuya lucha, si es que la hay, se limita a la forma de hablar, a lo estético y superficial.

A mí me gusta más el reclamar y apropiar la palabra. Me sirve usar su poder, su energía que incomoda para visibilizar la falta de accesos y confrontar a las personas en sus actitudes capacitistas.

Para denunciar el capacitismo no es ni cercanamente suficiente tratarnos con palabras “amables” o delicadas. Es necesario unirse activamente a una lucha por que se respeten nuestros derechos y se nos brinde accesos para participar en sociedad plenamente.

[Descripción de la imagen: fondo turquesa con un globo de texto rosa en dos tonos y el texto: Para denunciar el capacitismo no es ni cercanamente suficiente tratarnos con palabras “amables” o delicadas. Es necesario unirse activamente a una lucha por que se respeten nuestros derechos y se nos brinde accesos para participar en sociedad plenamente.
@aprenderaquererme
Abajo a la izquierda el logo de Aprender a Quererme]

¿Cómo celebrar un #DiaDelOrgulloAutista respetuoso e interseccional?

El orgullo autista se creó para para contrarrestar discursos patologizantes del autismo que son tan invasivos el día 2 de abril. Esto significa que el día del #OrgulloAutista NO hablamos del autismo como padecimiento, trastorno, síndrome o algo que “se sufre”. En este contexto el DSM no es relevante.

Celebramos el orgullo autista reconociendo que es un día de celebración de las personas autistas y, si no lo somos, nos limitamos a compartir y divulgar desde páginas de autistas. No es un día para alardear o promocionar de tu labor, ni de tu ser “aliado”, como familia o profesionales no autistas. Es un día para compartir las experiencias en primera persona.

#NadaSobreAutismoSinAutistas

Celebramos el orgullo autista con el lenguaje y símbolos de la comunidad autista. Es una ENORME falta de respeto usar los símbolos de quienes nos silencian, nos tratan de normalizar, o a diario usan el lenguaje de la patología. No uses ni puzzles ni azul.

Si quieres apoyar a autistas a celebrar el orgullo autista, difunde nuestras palabras. No copies el sinsentido que hay en Wikipedia (es inexacto y genera confusión hablar de “celebrar la neurodiversidad del espectro autista”, no educa sobre neurodiversidad ) habiendo tan ricas experiencias en primera persona.

Si a diario corriges a las personas autistas con un “se dice persona con autismo”, hoy es un día para callar y escuchar.

Si en tu día a día haces terapias “para que no se note”, promueves curas, protocolos, y tratamientos “nutricionales” para el autismo, hoy es un día para callar y escuchar.

Si haces o promueves la investigación genética para evitar nuestra existencia, hoy es un día para callar y escuchar.

Si tienes una postura “anti-etiquetas”, hoy es un día para callar y escuchar.

Celebremos el orgullo autista sin señalar a otras identidades / neurotipos / condiciones / discapacidades como algo que es mejor no ser. Dejemos ya el discursito “Soy Autista, no soy ‘esto otro'”. No nos beneficia estigmatizar a otros.

[Descripción de la imagen : fondo con los colores del arcoiris coloreados en lápiz y el texto ¿Cómo celebrar un #DiaDelOrgulloAutista respetuoso e interseccional? En la esquina inferior derecha el logo de Aprender a Quererme]

Dicen : “Yo no etiqueto, sólo veo seres humanos”

Hace dos años escribí :
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Cuando reniegas de las etiquetas con un «yo no veo X, sólo seres humanos» o «no digas que esta persona es X, tiene nombre y es Z» (cuando se está hablando de personas como Z y no de Z en específico) estás:

– Restando valor a experiencias de vida que se separan de la arbitrariamente elegida norma

– Evitando que personas con estas experiencias de vida encuentren a otras personas con quien compartir eso particular que les pasa

– Censurando un lenguaje que puede ser empoderante para un grupo humano

– Quitando herramientas para nombrar experiencias compartidas

– Insinuando que aquello que somos es tan intrínsecamente negativo que no merece ni ser nombrado

– No reconociendo el valor y derecho a la diversidad de un grupo, haciendo énfasis en la «igualdad»

– Creyendo que las etiquetas son limitantes cuando en realidad una etiqueta puede mostrar infinitas maneras de ser alejadas de la sí limitante «normalidad»

– Incluso justificando un no hacer nada por incluir o acomodar, al fin y al cabo «somos iguales»

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Hoy pongo un ejemplo:

Es como decir: “¡Yo no discrimino!

Yo no veo TULIPANES, yo sólo veo FLORES.”

Y ponerles a todas las flores la misma tierra, el mismo abono, el mismo clima, la misma irrigación, etc de las rosas sin importar si son tulipanes, buganvilias, lotos, flor de un día, echinopsis, etc.


[Descripción de la imagen : al fondo plantas verdes con un solo capullo de flor roja abajo hacia la izquierda. Un marco blanco y el texto en letras blancas: Es como decir: “¡Yo no discrimino!

Yo no veo TULIPANES, yo sólo veo FLORES.”]

¿Por su nombre?

Cuando se debate sobre el lenguaje para hablar de autismo si es algo que se es (Autista) o es algo que se tiene (persona con autismo), con mucha frecuencia nos responden “yo le digo por su nombre y hablo de autismo sólo con sus terapeutas y maestros cuando corresponde”.

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Ya en un escrito anterior nombré que el nombre y el neurotipo se utilizan en distintos contextos. Yo no puedo exigir ajustes o apoyos por ser Mónica sino por ser autista. A mí no me discriminan por ser Mónica sino por ser autista.

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Yo no puedo poner a un lado mi autismo hasta ir a un “profesional del autismo” porque es mi vivencia diaria y necesito un lenguaje para hablar de ella. Cuando yo no tenía ese lenguaje me sentía rota, sola y extraterrestre.

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Cuando me responden al lenguaje que uso para hablar de mi naturaleza con un “por su nombre” y dicen que el neurotipo se usa sólo en contextos excepcionales, yo interpreto un tabú hacia la palabra “autismo” y que a sus peques no se les da herramientas para que entiendan sus diferencias con naturalidad.

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Las personas autistas pueden hablar con el lenguaje oral o no. Igual perciben sus diferencias y cómo se relaciona su entorno con ellas. Ojalá cada día se les den herramientas de lenguaje (no sólo hablado oral) para expresarse, incluyendo el lenguaje sobre su autismo.

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Que las personas autistas no tengan lenguaje oral, no significa que no perciban sus diferencias ni que no necesiten lenguaje para hablar de ellas.

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Si por el momento necesitas decir “persona con” para hablar del autismo de tu retoño, quizás para “suavizarlo” como lo expresó alguien ayer, hazlo. Pero no dejes de hablar de autismo, ni hablarle de autismo a tu retoño, ni de explicarle el motivo de sus diferencias.

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No pienses que hablar de autismo es etiquetarle. La palabra autismo es una herramienta, para recibir apoyos, de autoconocimiento y de comunidad.

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No le niegues eso.

[Descripción de la imagen: fondo azul con un sol rojo en la esquina superior izquierda con el texto “Yo no puedo poner a un lado mi autismo hasta ir a un “profesional del autismo” porque es mi vivencia diaria y necesito un lenguaje para hablar de ella.” y en un rectángulo azul @aprenderaquererme. En la. Esquina inferior derecha una silueta humana de perfil blanca dentro de la que hay un dibujo rojo de un cerebro]

Filicidios y Justicia

Aviso: Borraré cualquier comentario cuerdista, o que atribuya las situaciones de violencia a la salud mental de las personas y comentarios capacitistas de otras maneras. Hoy no tengo mucha energía para labor emocional.
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Lo que he publicado en estos días me ha permitido observarme en mis contradicciones.
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No creo en la justicia actual, no creo que las personas se conviertan en mejores personas desde el castigo, ni en el castigo como rehabilitación. No creo en la pena de muerte ni en la cadena perpetua, quizás ni siquiera en la cárcel, excepto quizás para casos muy puntuales de personas tipo asesinos seriales, por ejemplo. Trato de aprender de justicia restaurativa y transformacional.
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No creo que quien mata a su retoño sea un monstruo.
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Creo que todos los seres humanos somos capaces de hacer daño, mucho daño, si se nos da la excusa adecuada. Esto se ve en tantas guerras, en las declaraciones de Eichmann, en los experimentos de Milgram, en nuestro silencio ante los abusos intrafamiliares o ante los abusos de personas en una posición de poder. Creo que la mayoría de los humanos en esta sociedad somos de alguna manera cómplices de muchas violencias.
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Es frecuente, muy frecuente, que a la víctima se le juzgue de alguna manera culpable de la violencia que recibe. No son pocas las veces que ante noticias de violación la respuesta haya sido que “se lo buscó” aunque la víctima tenga diez años o hasta cinco. No son pocas las veces que el abusador está la propia familia. En los casos de maltrato intrafamiliar, con frecuencia se considera que quien es menor lo merecía por su mal comportamiento. No es sino ver los comentarios de una noticia sobre prohibir el “chancletazo” como estrategia de disciplina para ver cómo el maltrato está naturalizado.
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Las personas discapacidadas somos más proclives a ser víctimas de violencia, en gran parte intrafamiliar, y a que los abusos hacia nosotros pasen como si nada. Se justifica que nos maten con un “pobre, como sufrirá con esa carga”. Mi pedido es no naturalizar la discapacidad como carga o como atenuante de la violencia que vivimos.
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Es tan difícil o más ser autista, o discapacitado de otras maneras, que ser su familiar. Pero la compasión con frecuencia no llega hasta a nosotros.

Para quien no juzga a nuestros asesinos tantas veces somos simples objetos. Somos simples excusas, somos “la carga”. Somos algo abstracto, como entes no pensantes o no sensibles que causamos sufrimiento.

Si nos comunicamos sobre el haber sido víctimas de violencia intrafamiliar, de repente se nos acusa de insensibilidad, de no entender y no vivir lo mismo. Quien nos acusa no considera que en muchos casos nuestros hijos también puedan tener enormes necesidades de apoyo.
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Necesitamos ir más allá de las dualidades de juzgar y aprobar, de culpar y eximir, de justificar y acusar.
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Necesitamos proponernos activamente que estas situaciones no ocurran.
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Y no desde el castigo.
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Necesitamos luchar por que lo que venden como apoyo no se centre en “arreglar” a la persona autista o discapacitada de otras maneras sino en que el sistema familiar y comunitario esté como parte integral del apoyo.

Sí, se requiere más apoyo psicológico y comunitario a las familias.

Necesitamos que la lucha sea por apoyos concretos y tangibles y no por compasión o palmaditas en la espalda cuando tienes planes de matar a tu hijo. Y esto parece ser muy difícil de entender.

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Descripción de la imagen en la parte superior una mano pequeña con los dedos hacia abajo de color verde claro, en la parte de abajo manos de distintos tamaños y colores con los dedos hacia arriba, superpuesta.

¿Cómo hablas de autismo? ¿Cómo hablas de tu hijo?

¿Alguna vez se han detenido a pensar cómo se sentirían sus hijos si entraran a un grupo de autismo dirigido por familiares de personas autistas y leyeran lo que ahí se publica?
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Hoy puedes pensar que tu hijo no es capaz de leer o de entender, quizás hasta te han convencido que nunca podrá hacerlo (nunca lo creas, lucha por comunicación para tu peque, aunque no sea oral)
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Pero, ¿y qué tal que sí entienda o llegue a entender?
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¿Cómo hablas de tu hijo?
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¿Cómo hablas del autismo?
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¿Eres consciente de que hay personas autistas en estos grupo que a diario leemos cómo odian una parte que es inseparable de quienes somos?
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Quizás pensarás… No son como mi retoño que “tiene autismo de verdad” (refiriéndote a muchas necesidades de apoyo) sin conocernos. Porque escribimos, quizás hasta nos expresamos “demasiado bien” (quizás gracias a la hiperlexia, rasgo frecuente entre autistas).
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Quizás hasta lo negativo que expresas acá lo dices a tus amistades en voz alta frente a tu retoño, al fin y al cabo crees que no entiende nada. Lo han hecho hasta directivas de la más grande “caridad” sobre autismo. Y familias lo han dicho a mis amistades no hablantes que se comunican por sistemas alternativos.
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Hablan de autismo como si no existiéramos, como si no importáramos, como si no valiéramos.
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#SoyAutista, lo veo cada día de mi vida. Veo el miedo del mundo a que haya más “como yo”. Leo cómo maltratan a sus hijos de diferentes maneras (quizás sin saber que es maltrato, o sabiéndolo pero “el fin justifica los medios”) para que “se les quite” o “al menos que no se le note”.
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Les leo y muchísimas veces siento, tristeza frustración, rabia. Como madre algunas veces puedo empatizar con sus vivencias, como autista y madre de autista empatizo primero con sus peques hacia quienes a veces noto hay una falta de empatía.
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Ojo. Con esto no estoy poniendo en duda el amor por sus hijos. Todo lo contrario, confío que les amen tanto como para cuestionar cosas que les han vendido como “normales” y vayan más allá.

[Descripción de la imagen : foto en blanco y negro de una señal de pare y el texto “¿Alguna vez se han detenido a pensar cómo se sentirían sus hijos si entraran a un grupo de autismo dirigido por familiares de personas autistas y leyeran lo que ahí se publica?”]

¿Respeto?

Yo solo pido que cuando alguien dice “autista” la gente deje de entrar a corregir y a explicar que no es correcto o que prefiere otra denominación.
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Tanto que explican que somos personas que nos hacen dudar si nos ven como tal. Si crees que tienes que decir “persona” para que se sepa que alguien es persona vaya que tienes que revisar tus prejuicios hacia ese grupo de personas. Es tu tema, no el mío.
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Respeto no es decirle a una persona que es persona. Respeto es que se nos reconozca nuestra agencia (capacidad de decidir qué es lo mejor para nosotros mismos), autonomía, identidad, comunidad, cultura, etc.
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Nombra el autismo tuyo o de tu hijo/alumno/paciente/etc como te parezca mejor. Sólo deberías elegir por otros si la persona no se comunica aún al respecto para mostrar su preferencia.
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Hazlo dentro de un contexto (por eso no sirve el “por su nombre”, a mi no me van a dar #AjustesRazonables por ser Mónica sino por ser autista) y deja en paz a quien lo dice distinto a ti. Quien dice que es autista en un grupo de autismo está en contexto porque la mayoría del grupo no lo es y lo que se habla de autismo le afecta directamente.
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Si te da curiosidad una postura pregunta, pero no impongas tu postura y menos aún a quien vive siendo autista (o teniendo autismo).

[Descripción de la imagen : Gatis sentado de frente con las patas delanteras cruzadas frente a su panza las orejas están hacia abajo y la cara una expresión de duda. En la esquina superior izquierda el logo de Aprender a Quererme, un símbolo de infinito que está “roto” en varias partes y de esas partes salen raíces y hojas. En el centro en letra cursiva la pregunta ¿Respeto? Y la dirección de Instagram @aprenderaquererme]

Sería TAN diferente

Sería tan diferente si se acercaran desde la CURIOSIDAD de quien observa algo distinto y no desde la IMPOSICIÓN de lo que creen debe ser.
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Como familias encarar las diferencias desde la curiosidad abre las perspectivas a herramientas útiles, a modelar empatía, a aprendizajes profundos, a respetar las diferencias.
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Todo sería TAN diferente si en lugar de asumir que estamos equivocados o rotos preguntaran o al menos se preguntaran el para qué o el porqué de nuestras elecciones/diferencias. Y hacerlo sin sobresimplificar que es “por el autismo”
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¿Y si en lugar de preguntar cómo hacer para que alguien hable le observas, preguntas o investigas de qué otras maneras puedes brindar alternativas de comunicación? (nota: todas las personas se comunican de una u otra forma)
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¿Y si en lugar de reprimirnos/exigirnos/coaxionarnos/manipularnos/castigarnos para que no tengamos crisis nos pregunten o al menos se pregunten qué las desencadenan?
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¿Y si en lugar de reprimirnos/exigirnos/coaxionarnos/manipularnos/castigarnos para que no aleteemos nos pregunten, o intenten aletear con nosotros para intuír, qué sentimos cuando aleteamos o para qué lo hacemos?
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¿Y si en lugar de reprimirnos/exigirnos/coaxionarnos/manipularnos/castigarnos para que para que miremos a los ojos nos pregunten qué sentimos al mirar a los ojos y por qué nos incomoda? ¿O al menos traten de tener una conversación con alguien desconocido por cinco minutos sin desviar la mirada ni una vez para que tengan un atisbo de lo que sentimos?
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¿Y si en lugar de reprimirnos/exigirnos/coaxionarnos/manipularnos/castigarnos para que estudiemos desde el silencio y la quietud busquen maneras creativas y divertidas de que APRENDAMOS desde el juego y el movimiento (que encima suele ser más natural para la mayoría de seres humanos) ?
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¿Y si en lugar de reprimirnos/exigirnos/coaxionarnos/manipularnos/castigarnos para que nos aguantemos lo que sólo a autistas nos molesta presumes competencia y contemplas la altísima posibilidad de que la molestia sea enorme y hasta dolorosísima y complacerte significa maltratarnos?
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¿Y si en lugar de enseñar “habilidades de juego” neurotípico permites juego libre, que alinear cosas no hace daño a nadie y sí podemos aprender un montón?
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¿Y si en lugar de corregirnos una y otra vez sobre que se dice “persona con autismo” y no “autista” nos preguntas por qué preferimos “autista”?
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Si sólo cambiara ESA actitud de suponer que sabes más que quienes vivimos el autismo en carne propia, la calidad de vida de muchas personas, incluyéndoles a ustedes, mejoraría enormemente.

[Descripción de la imagen : tres cuadros en la parte superior con fotos, a la izquierda a un ojo claro, en el centro una persona en pantalón, camisa afuera y cabello corto en un paisaje de bruma, a la derecha una mano que sostiene otra que lleva un anillo.
Bajo las imágenes del centro y derecha Texto en un cuadro color marrón claro: Sería tan diferente si se acercaran desde la CURIOSIDAD de quien observa algo distinto y no desde la IMPOSICIÓN de lo que creen debe ser.]

Hacer “lo correcto”

Hace algún tiempo decidí no juzgar (mucho) las posturas sobre autismo de quien toma decisiones distintas a las mías y en su lugar observar desde la curiosidad, además de dialogar con quien se acerca con genuino interés.
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Y sí que me parece curiosa la postura que me encuentro:
Su postura suele ser o una imposición de lo que consideran correcto o un preguntar, casi diría que con angustia, ¿pero entonces qué es lo correcto?
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Es como si hubiera una obsesión con “lo correcto
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Lo correcto:

  • no desde la empatía
  • no desde lo compasivo
  • no desde lo amoroso
  • no desde la generación de un bienestar
  • no desde una postura crítica
  • no desde estudios
  • no desde escuchar a las experiencias de personas autistas
  • no desde la aceptación
  • no desde el promover agencia
  • no desde el respeto
  • no desde la lucha contra el capacitismo
  • no desde la reflexión
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Imaginan es lo correcto:
  • porque lo establece una autoridad arbitraria
  • porque su entorno les penaliza socialmente si no obedecen
  • porque les “vendieron” una historia “bonita”, en la que las buenas intenciones o simplemente la palabra “persona“, son las que nos “humanizan” (en lugar de nuestra existencia)
  • desde un montón de significantes vacíos (respeto, bondad, inclusión). Vacíos porque no se sostienen en la práctica o no se traducen en apoyos
  • desde empatía a familias, no a autistas
  • desde el miedo a hacer lo incorrecto
  • porque el azul es bonito
  • porque no les gusta el rojo / el rojo es muy fuerte / el rojo es agresivo
  • porque es la tradición
  • desde el encuentro de familias cercanas con similares dificultades y vivencias
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Pero ¿qué es lo correcto? ¿bajo qué criterios? ¿Que alguien lo haya determinado o impuesto? ¿Que es lo que todas las familias hacen? ¿Que es lo que ha “funcionado”? ¿Para quien y bajo qué criterios?

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En mi caso el activismo azul, más allá de su origen, nada me brindó. Desde el azul he visto multitud de actitudes que me hacen daño.

Si, lo sé, ya la gente ha oído la palabra “autismo”… Pero:
  • No nos han escuchado a autistas. Aún muchas familias y organizaciones “azules” se rehúsan a escucharnos o incluso nos silencian descaradamente.
  • Los apoyos para adultos son prácticamente nulos.
  • Cuando nombro mi autismo aún me responden “lo siento” o “no se nota”, creen que deben sentir lástima por mí o creen que el que no lo noten es un cumplido (no lo es).
  • Los apoyos en la infancia suelen ser escasos, desinformados y/o costosos y tienen con frecuencia el “sesgo de crianza” del terapeuta o están centrados en comportamientos y no tienen en cuenta la experiencia interna del autismo.
Todo lo que escribí hace dos años sigue siendo vigente.

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En los activismos azules veo pseudociencia y falta de aceptación desde en la modificación de conducta hasta en las curas más estrambóticas los esfuerzos suelen estar centrados en la comodidad (o a veces simplemente alimentar el ego) de la familia muchas veces a costa del bienestar de la persona autista. Sus discursos están cargados de expresiones abstractas, vacías, deshumanizantes, incluso a veces violencia. Muchas veces sus posturas atentan directamente contra uno o más de los ocho principios rectores de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad:

  1. El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas;
  2. La no discriminación;
  3. La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad;
  4. El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas;
  5. La igualdad de oportunidades;
  6. La accesibilidad;
  7. La igualdad entre el hombre y la mujer;
  8. El respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.

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Quizás mi experiencia no es la de otras personas y hay personas a quienes el activismo azul sí les ha dado apoyos concretos.

  • A mí como madre me dieron una lista de terapias (que no nos fueron útiles en lo más mínimo y tuvieron un enorme costo económico y emocional en nuestra calidad de vida) y una lista de colegios “de inclusión” (el que sí nos ha servido no estaba ahí, en el que tanto daño nos causaron sí).
  • Como adulta me recomendaron acompañamiento psicológico (que he tenido varias veces antes y después del diagnóstico y de autismo saben muy poco, menos aún los de seguridad social), nada más.
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Sí me gustaría saber qué les ha dado el azul que les indigna tanto que yo no lo use.

Son incontables las agresiones y censura que vivimos a diario por no apoyar los activismos azules mientras mis publicaciones suelen ser explicaciones de mis posturas. En grupos de familias “azules” con frecuencia me borran mis publicaciones aunque se cumplan las reglas del grupo en su totalidad, me han expulsado de bastantes grupos por dar mi opinión sincera y sin agresiones o sólo por decir que soy autista.

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Yo creo que lo correcto es respeto, la lucha por los derechos humanos (incluyendo la CRPD, así la posición de la ONU sobre autismo este año sea incoherente con ella 🙄) , el acceso, el presumir competencia, el saber distinguir el autismo de lo que nos discapacita una sociedad que se niega a que participemos, que tengamos derecho a rehusarnos a lo que nos hace daño. Sin duda todo lo expresado por mi amiga Bárbara acá.

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Yo no te pido que cambies porque yo lo digo o porque muchos autistas decimos.

  • Te pido que reflexiones, tomes una decisión adulta más allá de una obediencia a una autoridad o entorno.
  • Te pido preguntes qué significa en términos prácticos, de acceso, de derechos humanos, el lenguaje y los símbolos de ese activismo azul.
  • Te pido que revises qué imagen del autismo y de las personas autistas promueven.
  • Te pido que revises qué tan protagonistas son las personas autistas en ese activismo, o si sólo somos el símbolo abstracto, palabras vacías, un objeto de inspiración o de lástima.
  • Te pido que preguntes cuantas personas autistas hacen parte de sus directivas.

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A mí en términos prácticos no me sirven las abstracciones tipo el mar calmo o turbulento. No me sirve que me digan “persona” para sentirme persona y peor si al tiempo me niegan derecho a la identidad, autonomía, participación, autodeterminación, entre otros derechos. No me sirve que me comparen con una ficha, mucho menos que me USEN como tal.

[Descripción de la imagen: Muchos signos de interrogación en 3D acumulados desordenadamente en la oscuridad. A la derecha en la parte superior brilla un signo de interrogación azul, en la parte inferior brilla un signo de interrogación dorado.]

¿Qué es ser mujer? (siendo autista)

A veces ser autista también significa no entender o no compartir la socializacion de “género” en la sociedad.
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Se “supone” que soy mujer y hay días que no sé esto que significa. Si hay algo que sé es que no me identifico como hombre en la mayoría de aspectos pero ¿eso significa que soy mujer?
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¿Qué significa ser mujer?

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En espacios de crecimiento personal en algún momento me han propuesto explorar mi feminidad. Es una propuesta que me confunde mucho.
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¿Qué es ser femenina? ¿Por qué tienen la percepción de que no soy suficientemente femenina? ¿Ser maternal, cuidadosa y delicada no es femenino como creo o no lo soy tanto como creo? ¿Qué se espera en una “exploración de la feminidad”? ¿Se espera lo que yo creo son estereotipos como maquillaje, ropa incómoda, estampados floreados, color rosa, tener cien pares de zapatos (muchos de ellos altos), ir de compras por placer por cosas que no necesito? ¿Usar el cabello largo y llevar falda más seguido? ¿Querer seducir a los hombres? ¿Disfrutar el chismorreo? ¿Estar pendiente de la moda? ¿Bailar moviendo la cadera? ¿No estar tan enojada o sonreír más? ¿No haber estudiado una carrera con fuerte contenido de matemáticas y otras ciencias?
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No lo sé.
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A veces creo que mi mayor identidad con lo femenino es la maternidad, aunque a veces me guste usar falda o bailar moviendo la cadera.
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Quizás si me identificara más con la palabra “femenino” hubiera encontrado antes a mi comunidad autista. Encontrar, sin buscarlos, los “rasgos femeninos” del autismo fue mi primer “click” para saber que tenía más que unos pocos rasgos como creía (encontrar experiencias de autistas con más necesidades de apoyo que las personas “Asperger” un par de meses después ya hizo que no tuviera dudas). Fue encontrar un espejo en el cual mirarme.
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Pero esa demora en reconocerme autista no creo que haya sido por ser “femenina” sino porque mis rasgos no son los de niñO, blanco, angloparlante, de clase media – alta que es el descrito en anteriores criterios diagnósticos y que se muestra estereotipadamente en películas y series de TV. Tampoco son los del desastroso concepto de cerebro hipermasculino que ya ha sido refutado.

[Descripción de la imagen : imagen de una mujer de espaldas, lleva sandalias altas blancas, falda amplia y corta color turquesa]