Soy todo y parte de otro todo

Sigo creyendo que como es arriba es abajo.

Lo creo, porque no creo que sean casualidad las similitudes físicas entre lo micro y lo macro, por ejemplo entre átomos y los sistemas planetarios, o entre células y organismos. Los conceptos de holismo y holarquía descritos por Ken Wilber al principio de Breve historia de todas las cosas, hoy tienen bastante sentido para mí. Me encantan los fractales.
 
Dice Wikipedia que un holón es algo que es a la vez un todo y una parte.

Viendo la relación conmigo misma como el holón “pequeño” y la sociedad un holón más grande del que hace parte el holón pequeño, creo que lo que me pasa a mí me pasa internamente es un reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad.

Y es esta razón por la que insisto en creer en algunas ideas poco compartidas culturalmente. Creo que luchar contra un sistema genera resistencia y oposición en el sistema sin lograr una integración, una evolución del sistema. Posiblemente se tenga la apariencia que el sistema contra el cual se lucha se debilita, aunque este debilitamiento termine generando a largo plazo una respuesta violenta o agresiva. Otra idea es, que aquello a lo que nos oponemos es un espejo de nosotros mismos. Al fin y al cabo no estamos separados del todo más grande, somos uno, y al luchar, luchamos contra nosotros mismos. Creo que es como si el cerebro luchara contra el corazón por no pensar, algo que en el fondo nos hace daño a todos.

Y bueno, al dejar de luchar contra aspectos propios, he recibido grandes regalos.

Algunas características mías me han sido molestas o incapacitantes. Toda la vida he luchado contra ellas. Toda la vida he tratado de superar esos “defectos”.  Toda la vida he intentado infructuosamente de aniquilarlos, o al menos, de esconderlos. Estas características siempre terminaban expresándose de una manera u otra, fuera de mi control.

En cambio, una vez las reconocí como una parte mía, una vez las empecé a verlas con cariño, una vez empecé a amarlas, una vez empecé a mostrarlas sin vergüenza, empecé a poder elegirlas o no. Porque dejó de ser una guerra de poderes, porque dejó de ser una guerra y empezó a ser un diálogo fraterno entre dos partes de mí. Y, sí, aún algunas de características me molestan, me incapacitan. Por ejemplo enfrentarme a un público sigue siento muy, muy difícil. Y mientras lo escribo me doy cuenta que la situación la sigo viendo como un “enfrentamiento”, una guerra  😉 .

También están las características que niego en mí y veo en los otros. Mis espejos. Siempre negué ser superficial. Siempre oculté ser arrogante. No quería mostrar mis miedos. Luchaba contra los esquemas autoritarios que veía afuera. Algunas personas, como muros, me impedían seguir mi camino, evolucionar. Me sentía cargada con responsabilidades y dolores ajenos.

Una vez los reconocí como partes mías, partes extremadamente útiles, se convirtieron en mis hermosos regalos. En la superficialidad encontré conexión con los demás y con mi entorno. En la arrogancia encontré el valor para mostrarme al mundo. En el autoritarismo logré ver el miedo infantil que se puede esconder detrás de la fuerza bruta. En los muros que me impedían avanzar vi que era yo quien me apoyaba en ellos y que tenía elección de soltarlos. Me liberé de pesadas cargas simplemente dejándome caer. 

Como sociedad tenemos infinitas luchas, luchamos contra la injusticia, luchamos contra la pobreza, luchamos contra enfermedades, luchamos contra la violencia. Luchamos contra la izquierda, luchamos contra la derecha, luchamos contra los de arriba y luchamos contra los de abajo.  Luchamos, luchamos, luchamos. Nos oponemos, no fluimos.

Y me pregunto, si como sociedad lográramos ver con cariño aquello contra lo que luchamos, si como sociedad  viéramos la utilidad y el beneficio de esa otra parte. ¿Sería más fácil cambiarlo? ¿El cambio sería más auténtico? ¿Como llegar al dialogo fraterno entre dos partes de la sociedad?

Como holón que hace parte de esta sociedad, tengo la esperanza de que lo que pasa en mí se refleje en la sociedad. No me imagino hoy otra manera de poner mi granito de arena. Debe haber más, seguro. Y hoy nos muestran como única alternativa aniquilar al otro, o quitarle todo el poder, o reprimir su expresión. Y no, no creo que sirva, no creo que ayude. Creo que es la causa por la que en mi país hay guerrilla, porque las expresiones de inconformidad con lo establecido han sido históricamente reprimidas.

Seguro hay más maneras de cambiar el funcionamiento histórico de la política. Seguro que debe haber más maneras que considerarnos víctimas de villanos y solo tenemos las opciones de la sumisión y la rebeldía. Espero pronto empiecen a haber más políticos que sean más conscientes, que trasciendan estas dos opciones tradicionales.

Mientras tanto voy a mirar en mí, con cariño, aquello que me molesta de afuera. Y seguiré compartiendo, con quien le interese, mis observaciones. Creo que para mí, hoy, es la manera de empezar a crear otro tipo de sociedad.

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