Autismo y Conflictos con «La Conciencia»

Acaba de terminar abril. El mes de «La concienciación sobre el autismo». Este abril me llegaron de contactos cercanos los siguientes temas:

  • La única terapia científicamente probada para el autismo es ABA
  • Las dietas libres de gluten y caseína curan el autismo
  • Las causas del autismo y sociedades donde supuestamente no hay autismo

Muchas personas autistas odiamos el mes de abril por esto. La concienciación del autismo es una guerra. Es una guerra contra aquello que está engranado en nuestra neurología, contra la esencia de lo que somos. Una guerra contra AUTISTAS aunque no lo digan directamente. Aunque no se permitan reconocerlo. Desde las conspiraciones de muchos grupos necesitamos ser arreglados, curados o eugenizados. No se entiende el paradigma de la neurodiversidad desde esa perspectiva, y sospecho que es beneficioso para ciertos sectores que no se entienda.

Ya he hablado previamente de ABA que es una forma extrema de conductismo. No voy a ampliar mucho más sobre el tema más allá de que lo que se mide como científicamente probado rara es en términos de bienestar, sino en términos de parecer neurotípicos y sin tener en cuenta el costo emocional y energético para autistas.

Con respecto a las curas. Sean cuales sean implican que somos personas enfermas. Sin importar si son dietas, conciencia de conflictos transgeneracionales, quelación, enemas de cloro, terapia electroconvulsiva, ver Peppa Pig o cualquier otra de las que se inventan cada día, implican que somos personas enfermas e impiden considerar hablar con esas u otras personas autistas sobre el tema desde una conexión auténtica y compasiva. Para ellos somos un mal a erradicar, una falla, un defecto, una abominación, el autismo es incompatible con el ser humano y por tanto hacen tantas maromas para, al menos desde el lenguaje, separar a la persona del autismo. Cuando nos ven así y hacen lo posible por «curar» no hay empatía, no se preocupan por ver las cosas desde nuestra perspectiva. Desde esa visión se valora erradicar comportamientos (a veces de las maneras más violentas e ilógicas), o directamente erradicar a la persona antes de investigar a qué reaccionamos o cómo vemos una situación. Por otro lado en los grupos autistas es habitual encontrar personas que supuestamente perdieron su diagnóstico, fueron «curadas» en su infancia y crecieron pensando que estaban rotas hasta descubrir nuevamente su neurotipo. Hubieran preferido conocer su identidad a que les ocultaron al supuestamente «ser curadas».

Algo parecido pasa con las causas del autismo. Yo creo, y la mayoría de estudios serios coinciden,que hay un muy importante componente genético. La mayoría de quienes hablan de causas lo hacen desde el imponer una forma correcta de hacer las cosas y demonizar lo contrario. Lo hacen, quizás sin querer, usándonos como objetos en lo que promueven sus campañas y su activismo. Se nos usa haciendo correr la voz de que somos la plaga a evitar y hasta la muestra que como sociedad vamos en mal camino. Teorías que van desde «la madre refrigeradora» en sus distintas versiones donde el autismo es causado por falta de afecto hasta que las vacunas causan autismo, entre muchos otros terrorismos varios que nos deshumanizan y hasta nos llegan a matar. Desde esos activismos sólo somos objetos desde los cuales se infunden temores para convencer al mundo sobre las supuestas consecuencias de no hacer lo que se predica desde sus creencias.

Yo creo que que el autismo como neurotipo ha existido siempre. Y gran parte de los problemas que tenemos es que la personas sólo vean como autismo una versión estereotipada del autismo fruto de ciertas campañas de concienciación. Me pregunto a cuantas de tantas personas autistas con grandes necesidades de apoyo lo que más les discapacita no es el autismo en sí sino las necesidades sensoriales que no logran expresar, las dificultades de comunicación a las que no se han brindado alternativas efectivas o las comorbilidades que no se han atendido. Veo consistentemente entre quienes abogan por una cura hablar de epilepsia (una comorbilidad, no característica autista), jugar con heces (pasa muchas veces por sensibilidades sensoriales) y autoagresión (me pasa a mí cuando creo no estar sincronizada con el mundo, una respuesta a lo que me agrede, no al autismo). Por otro lado sobre la supuesta epidemia, el supuesto aumento en los de casos de autismo, se debe a mejores criterios diagnósticos, a que hoy se incluyen en el diagnóstico más niños que antes se consideraban simplemente «raros». Antes había más tabú hacia estas diferencias y muchos niños eran escondidos o se institucionalizaban. Me imagino que algo así pasa aún en sociedades menos industrializadas. A los diferentes los mataban, exiliaban, maltrataban, quizás en el mejor de los casos, se les daba un lugar de acuerdo a sus habilidades: exploradores, chamanes, brujas, sacerdotes, inventores o quizás hasta líderes. No había criterios diagnósticos, por tanto, así como hace cien años no había autismo por que no se reconocían las características, lo mismo pasa en esas sociedades. Eso no significa que no hubiera autismo, significa que antes no había nombre para nuestro neurotipo, para nuestras características.

Hoy el activismo prevalente es el de familiares, terapeutas y pseudocientíficos que buscan nuestra desaparición ya sea con eugenesia, curas o terapias de conversión. Su activismo se basa en promover terapias que nos maltratan y hasta nos matan. Su activismo se basa en mostrarnos como una carga para la sociedad, como una situación peor que la muerte para las familias. Su activismo terrorista nos hace daño y es incompatible con la empatía hacia nosotros o con la aceptación.

Quisiera que el activismo autista prevalente fuera un activismo de aceptación, de promoción de las voces autistas, de la búsqueda de ayuda real para cada persona autista de acuerdo a sus necesidades, necesidades reales no las percibidas desde una subjetividad neurotípica. Quisiera un activismo desde lo que somos sin valenciar, no desde los que supuestamente nos sobra o falta y veo muy pocas voces autistas en nuestro idioma que compartan mi visión.

[Descripción de imagen: Fondo en tono beige con el siguiente bloque de texto en color rojo oscuro inclinado hacia abajo : “La concienciación del autismo es una guerra. Es una guerra contra aquello que está engranado en nuestra neurología, contra la esencia de lo que somos. Una guerra contra AUTISTAS aunque no lo digan directamente.” Abajo, sin inclinar la dirección http://AprenderAQuererme.com]

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