Soy

Para ser valorada no debería necesitar
Ni ser bella
Ni ser inteligente
Ni ser cuidadosa
Ni ser productiva
Ni ser amistosa
Ni ser expresiva
Ni ser capaz
Ni ser valiente
Ni ser elocuente
Ni ser ordenada
Mucho menos ser quien no soy
U ocultar quien soy
No debería tener que hacer nada
Soy, ya soy
Siempre lo he sido
Cuando he sido productiva
También cuando no.
El hacer no determina mi ser
Está sobrevalorado
No tengo que aprender nada
Si no quiero
Si no tengo la energía para hacerlo
No tengo que entrenarme en nada
Si no quiero
Si no tengo la energía para hacerlo
No tengo que producir nada
Si no quiero

Si no tengo la energía para hacerlo

No debería ser así.

El sacrificio no me hace valiosa

El esfuerzo no me hace valiosa

Y menos si es por cumplir

Requisitos sociales arbitrarios

Menos si se me va la vida

En esfuerzos invisibles

Hoy no soy bella

Bajo los estándares subjetivos

Ni productiva

Ni capacitada

Y SOY

Quizás ya no sea valorada

Por quien necesita mi producción

Presente o futura

Y SOY

Más que nunca

Veo quien SOY

Por encima de las expectativas

¡No más!

Me pongo para explorar mi enfermedad.
Nombro lo que hay.
Tristeza, impotencia, cansancio, frustración.
No veo salida.
Estoy en una cueva, mi cueva. Ahí estoy.
Pequeña
Encogida
Escondida
Incómoda
¿Segura?
¿Protegida?
Lo que creía que me protegía hoy me estorba.
Quiero ver hacia adelante sin obstáculos.
Digo ¡No más!
Un ¡No más! Fuerte, claro, contundente.
Un ¡No más! Que no deja espacio a dudas, titubeos o prórrogas.
Lanzo lejos aquello que me estorba. Es mucho.
Despejo mi espacio.
Me libero.
No siento necesidad de moverme más.
Ahí estoy, contenida, sobre mis apoyos reales.
Lo que creía que me protegía no está, y me siento tranquila.
Tranquila y triste.
Puedo estar tranquila en mi tristeza.
No necesito alejar mi tristeza. No es lo que me estorba.
También puedo acompañar desde mi tristeza.
Sigo tranquila mi día.
El ¡No más! Me acompaña más allá de ese momento.
¿Me persigue?
O simplemente le doy espacio para expresarse
El universo escucha ese ¡No más! No quedó duda. Es contundente.
Ese mismo día aquello que no me daba gozo, aunque me daba una apariencia de seguridad, se derrumba.
Y estoy tranquila.
Tengo mis propios apoyos.
Hoy los reconozco.
resiliencia